¡La página solicitada fue movida, nunca existió, o es un atajo a ésta...!

Esto es algo más o menos parecido a 02 que pudimos encontrar:

santiago bustelo

detrás de las pantallas

Coordinador IxDA BA, IxDA LATAM, director de diseño y desarrollo en Keikendo.
Acá escribo de todo lo demás. Principalmente gansadas chisporroteantes.

La Técnica Bustelo para desarrollar el oído absoluto

December 9th, 2010

Tengo bastante buen oído. Ya me defendía antes de empezar a tocar. Y después de un tiempo de darle a la guitarrita, noté que algunos acordes que me sonaban muy característicos.

Tal vez les pase algo parecido. En ese caso, es probable que el método que fui desarrollando para mejorar mi capacidad de identificar tonos, acordes y tonalidades, les resulte útil.

Hago esta introducción sobre mi “buen oído” porque el método que les vengo a contar me sirve a mí, pero quizás a ustedes no les resulte en lo más mínimo. Siempre pensé que la forma en que percibía y distinguía los sonidos era normal, hasta que varias situaciones me fueron mostrando que no era tan común.

Por ejemplo, en El Rengo del Lago Logan, siempre afinábamos las guitarras y el bajo contra el teclado. Una vez Patton, con un teclado prestado, nos pasó como referencia algo que, me quejé en ese momento, no era un Mi. Yo no podía decir lo que era, ni contábamos con un afinador para comparar (por eso afinábamos con el teclado), pero estaba seguro de que eso no era un Mi.

Patton estaba apretando la tecla “Mi”, no había ninguna razón para pensar que fuera posible que apretando esa tecla sonara otra cosa que un Mi, y el resto no encontraba nada raro, así que archivamos el tema y pasamos a afinar contra eso.

Cuando Patton devolvió el teclado, le contó la anécdota al dueño del teclado, quien se acordó de que lo había programado medio tono arriba. Era un Fa.

Si “oído absoluto” es “identificar notas de manera instantánea, como identificar colores”, no tengo eso (que más bien, creo, sería un caso de sinestesia). Ni tampoco sé si es algo que pueda lograrse con el método que presento, por más que le pongan mucho empeño.

Ahora bien, si por “oído absoluto” se entiende “identificar una nota sin ayuda externa”, este método a mí me sirve y mucho. Lo que no puedo decir es si les puede servir a ustedes. Si a medida que se los cuento les hace sentido, supongo que hay buenas chances de que sí.

Quisiera hacer una advertencia: no soy músico profesional, por lo que algunos términos pueden resultar inadecuados. Por una parte, mezclo en la redacción “acorde” con “nota” o “tono”, porque mi técnica se basa en reconocer acordes para identificar sus tónicas. Pero también es cierto que en alguna ocasión puede no ser apropiado, y deberse a que no tengo suficiente rigor académico sobre este tema. Cualquier sugerencia que redunde en una redacción más clara, acertada y amigable, será bienvenida.

También es probable que conozcan una manera distinta de lograr un objetivo similar. Un método no invalida otro; cada uno tiene sus pros y contras, y puede ser bueno aplicar más de uno. Probablemente el mío tenga más contras que el que ustedes conozcan. Mi intención no es presentar a esto como el único camino ni el mejor.

Y si bien descubrí y desarrollé esta técnica por mi cuenta, muy probablemente no sea yo el primero en hacerlo. Antes de lanzarme a escribir, rebusqué un poco para no aporrear el teclado en vano, y como no encontré algo similar o por lo menos explicado de esta manera, me pareció que sería muy tonto no compartirlo. De última, pueden considerarlo una interpretación o adaptación, muy limitada, de algo que haya desarrollado alguien más inteligente que yo.

Bueno, suficiente introducción. Vamos a los bifes.

La Técnica Bustelo para desarrollar el oído absoluto

Fui desarrollando esta técnica de manera intuitiva. En cuanto me di cuenta de lo que estaba haciendo, me puse a sistematizarlo. Este es el resultado.

La piedra fundamental es la memoria auditiva. Traduzco el fragmento relevante del artículo de la whiskypedia sobre “perfect pitch”:

Mientras que poca gente tiene la habilidad de nombrar un tono sin referencia externa, la memoria auditiva puede ser activada por exposición frecuente. Personas que no son grandes cantantes, frecuentemente cantan canciones populares en la tonalidad correcta, y pueden reconocer cuando melodías de la TV han sido transpuestas.

Este técnica explota esa capacidad. Si pueden cantar en tono una canción que conocen de corazón, supongo que lo que viene a continuación puede servirles para desarrollarlo.

1. Elegimos canciones para desarrollar nuestro archivo mental.

Para esto, usamos canciones que conocemos de corazón. Que tienen, para nosotros, carácter propio. Que tocamos o solíamos tocar todo el día, que cantamos o cantábamos en la ducha y hasta debajo del agua.

De esas canciones, las que nos interesan son las que, cuando escuchamos determinado acorde, nos resulta casi inmediato empezar a imaginar a continuación. O que podemos lograr, con muy poco esfuerzo, que cumplan ese papel.

En definitiva, se trata de canciones que nos servirán como referencia para identificar acordes, y su tónica como nota.

Para eso, de las canciones que conocemos de corazón, elegimos las que:

  • empiezan en determinado acorde,
  • lo expresan claramente,
  • presentan la tónica en más de una octava,
  • hacen durar el acorde al menos un compás,
  • emplean este acorde como centro de la armonía,
  • …y sabemos qué acorde es, contra la afinación estándar.

Esta útima regla parece de perogrullo. Pero algunas canciones que conocía y que intenté usar como referencia, estaban interpretadas en afinaciones distintas a 440. Así que, si bien las tenía ubicadas como por ejemplo, empezando un La (porque esa era la manera de tocarlas), lo que suena en el disco y tengo grabado en la cabeza es un La bemol. Eso me complicó bastante las cosas. Evítenlo chequeando que la afinación sea la tradicional.

Las canciones que nos sirven corresponden a alguno de los siguientes casos, en orden de prioridades:

  • la canción empieza con el bajo y la base clavando un acorde, y lo siguen tocando por lo menos durante un compás.
    • Este es el mejor caso: nos genera una identificación muy fuerte del acorde y su tónica. Un acorde abierto es óptimo, un power chord expresando la tónica en dos octavas es casi lo mínimo que podemos aprovechar. Ejemplo de acorde abierto: “Born to be wild”.
  • la canción empieza con un riff muy simple que presenta la nota en distintas octavas, sin cambiar de acorde en el compás.
    • Este caso no es tan bueno como el anterior. No recomiendo tomarlo sin tener otro caso adicional como “segunda opinión” (o primera). Ejemplo de este caso: “Vencedores vencidos”
  • la canción desarrolla el acorde en un arpegio que dura al menos un compás, en una forma que nos ayuda a conocerlo.
    • Este es el menos deseable, porque el arpegio no tiene la presencia de un acorde. Y hay algunos que, definitivamente, en lugar de ayudarnos nos van a distraer. A mí, por ejemplo, el arpegio de “Escalera al cielo” no me ayuda a identificar un La menor. En cambio, “Cemetery gates” me ayuda a identificar un F♯ min.

El archivo mental tienen que desarrollarlo ustedes con las canciones que a ustedes les resulten. Las que presento como ejemplo son algunas de las que uso yo, porque son canciones que a mí me satisfacen todos los requisitos. Insisto, no las tomen como más que eso. Busquen las suyas, armen su propia lista.

Y háganlo de a poco. Esta técnica no es para entrenar el oído en un par de días. Es para incorporar, una vez cada tanto o regularmente, a lo que ya están haciendo con la música.

2. Incorporamos a nuestro archivo mental un acorde y canción de referencia

Vamos a desarrollar nuestro archivo mental paso a paso. No se maten en buscar doce canciones para cubrir toda la escala, porque no funciona. Empiecen con un solo caso.

Lo que hacemos es tomar una canción de las que ya escogimos. Es muy probable que su primer acorde sea C, A, G, E o D, que son los acordes y tonalidades más característicos del rock. Lo cual nos viene perfecto, porque nos va a resultar mucho más fácil encontrar otras canciones que nos ayuden, así como después poder contrastar nuestro archivo mental.

Si hay un acorde que ya sienten más que otros (a mí me pasó con G y D), empiecen por ahí, tomando una canción que lo presente.

Partiendo de una canción y sabiendo en qué acorde empieza, tratamos de relacionar ese acorde con la canción. Escuchamos ese compás en la grabación original. Tocamos el acorde en la guitarra. Lo hacemos algunas veces más hasta que hacemos click, hasta que sentimos que lo conocemos.

Ahora que empezamos a sentir la identidad, el carácter de ese acorde, contrastamos con otras canciones que también conocemos que empiezan con ese acorde, para reforzar nuestra percepción. Terminaremos en nuestro archivo mental con dos o tres canciones para ese acorde.

Con eso es suficiente. Ahora conviene hacer una pausa, despejar la cabeza. Pueden ser un par de minutos o un par de semanas. Lo importante es dejar que se asiente lo que estamos haciendo. Si pasan días hasta que retomamos, es piola poner esas canciones en nuestro mp3, tocarlas o tararearlas mientras hacemos otra cosa. Al fin y al cabo, son canciones que nos gusta escuchar, tocar y cantar.

3. Validamos nuestro archivo mental

Ahora viene la parte intensiva.

Con la cabeza y el oído despejados, repasamos nuestra colección de música. Ponemos el mp3 o lo que sea, y tratamos de reconocer el o los acordes que incorporamos hasta el momento en nuestro archivo mental.

Ponemos una canción. ¿Podemos reconocer qué acorde suena? La respuesta de nuestra cabeza puede ser alguna de éstas:

a) “No, no me suena para nada”: En este caso de total certeza, saltamos la canción y empezamos de vuelta con la siguiente.

b) “No sé”: En este caso, probablemente la canción no tenga un primer acorde muy claro, que defina la armonía. La salteamos y empezamos de vuelta con la siguiente.

c) “Mmmm no sé, puede ser…” o “Sí, seguro”: ¡Ésta nos interesa!

Para esta canción que puede ser, ponemos pausa y arriesgamos qué acorde o acordes que conocemos puede ser. Ahora comprobamos con nuestro archivo mental: o sea, nos enfocamos en cómo empieza la canción que incorporamos en nuestro archivo mental para cada acorde que arriesgamos. Si hace falta, cantamos o silbamos esa primer nota de la canción de referencia.

Si hace falta repasar varias posibilidades, varias veces, no hay problema. Pero antes de avanzar, tenemos que ponerle las fichas a un solo acorde.

Volvemos atrás el mp3 para volver a escuchar. ¿Coincide?

Finalmente, chequeamos: vamos a la guitarra o al piano, tocamos el acorde.

Si la canción que acabamos de escuchar NO coincide con el acorde:

  • Instrumento en mano, sacamos con qué acorde empezaba realmente.
  • Indagamos qué nos llevó a sentir qué podía ser el acorde que buscábamos: ¿tal vez era un relativo (ej, A min vs. C)?
  • Registramos en nuestra cabeza esta nueva información (ej: “A min y C nos suenan parecido”).
  • Tocamos estos dos acordes, tratamos de sentir cada uno por separado.
  • Incorporamos este nuevo acorde a nuestro archivo mental, de la misma manera en que incorporamos el primero (buscamos una canción, etc).

Si acertamos habiendo arriesgado varios acordes al principio:

  • Registramos en nuestra cabeza la duda que tuvimos.
  • Tratamos de identificar por qué nos resultaba posible más de uno. Si la respuesta es “porque estábamos tratando de adivinar”, mala cosa; la idea aquí es mejorar la percepción, no nuestra suerte…
  • Repasamos los acordes en el instrumento, buscando notar sus diferencias y sentir cada uno por separado.
  • Repasamos nuestro archivo mental, tratando de percibir más claramente las diferencias y los ejemplos que venimos registrando.
  • Incorporamos a nuestro archivo mental la referencia de que la canción en la que reconocimos el acorde lo contiene, para asentar nuestra percepción sobre el carácter del acorde “ganador”.

Si acertamos habiendo arriesgado un solo acorde:

  • Nos damos una palmada en la espalda, damos la vuelta olímpica, etc.
  • Incorporamos a nuestro archivo mental la referencia de que la canción en la que reconocimos el acorde, lo contiene como lo identificamos. Tal vez esta nueva canción nos resulte tanto o más útil que la que veníamos usando, o nos sirva como “segunda opinión” (o tercera, o cuarta…).

Y si acertamos, ahora mismo empezamos de vuelta con cualquier otro acorde, ¿verdad?

No. Eso es para otro día.

Aún estamos entrenando nuestra percepción para reconocer un acorde. Así que, seguimos este proceso hasta que pifiamos.

Tarde o temprano vamos a confundir este acorde con otro. Y lo más importante para nuestro archivo mental no es incorporar un montón de acordes al azar, sino aprender a distinguir entre cosas que nos suenan parecidas, hasta que logramos primero que nos suenen distintas y luego que nos suenen por sí mismas.

Como ven, la idea no es armarse primero un archivo de todo, sino:

  • incorporar un acorde y una canción de referencia en nuestro archivo mental,
  • validar nuestra percepción y nuestra memoria para ese caso, y finalmente,
  • ir ampliando nuestro archivo mental y nuestra percepción en base a correcciones y mejoras progresivas.

Y ¿cuándo paramos?

Simple: cuando nos pudrimos. Con esta técnica estamos activando nuestro hemisferio derecho. En cuanto nos empezamos a marear o cansar, es señal de que no vamos a poder incorporar mucho más.

4. Una vez que tenemos una certeza decente, seguimos avanzando

Una vez que tenemos identificado de forma decente un tono, es bueno ir abriendo el campo. Siempre de a poco. Como contaba antes, los acordes y tonalidades más comunes en el rock son los “CAGED”. Si están “cebados” pero no ven claro por dónde seguir, sigan por alguno de esos acordes.

Si sienten por dónde seguir, sigan por donde sienten. Por ejemplo, si empiezan a sentir B, desarrollen ese caso.

No olviden que seguir avanzando, significa también seguir validando lo que ya incorporamos. Incorporar y validar nuevos tonos y canciones, pero pifiar más que antes con los que teníamos vistos, no sirve para nada. Lo que buscamos es asentar y mejorar nuestra percepción, no ganar un concurso.

Por último: recién tomen los acordes más “raros” cuando hayan asentado los demás. Cuanto más les cueste encontrar canciones de referencia para un tono, más difícil les va a resultar validarlo. Y hasta podríamos decir, menos importante resultará incorporar ese tono a nuestro archivo. ¿Para qué esforzarse en reconocer algo que no aparece nunca? Mejor usar ese tiempo para armarse por si se viene la plaga zombie.

5. Identificando tonos y tonalidades

Como ya vieron, la técnica que desarrollé de incorporar e identificar acordes en lugar de notas, escala para abajo tranquilamente a la hora de identificar notas sueltas. ¿Para qué incorporar acordes en lugar de notas? Lo que encontré es que los acordes me resultaban mucho más útiles que las notas, porque expresan esas notas en diferentes octavas. Las notas sueltas que intuitivamente fui identificando (de tanto afinar, E, A, D, G y B) me confundían cuando se encontraban en otra octava.

Para identificar un tono, repasamos nuestro archivo mental. Comparamos con los tonos y canciones que incorporamos. ¿Es un La, como en tal canción? No, suena más abajo… ¿Un Fa? A ver… entonamos la forma en que empieza esa canción. “Chaaaan”. No, es un poco más arriba. ¿Un Sol? Chaaaaan. Sí, es un sol. Chequeamos. Chaaaan. Sí, segurísimo que es un Sol.

Cantar o silbar una nota cualquiera, sin ninguna referencia, es un paso menos. “A ver, tirame un Mi”. Recordamos la canción que, para nosotros, es el ejemplo de un Mi. “Chaaan”. Ahora cantamos o silbamos eso.

La técnica escala también hacia arriba: identificar tonalidades. Al escuchar una melodía, imaginamos primero el acorde en que resuelve, o sea, el que termina o “le pone la tapa” a la melodía. Luego, identificamos ese acorde empleando nuestro archivo mental. El acorde que imaginamos e identificamos y su modo (mayor o menor), expresa la tonalidad.

Mi lista de acordes y canciones de referencia

Sólo como ejemplo para ayudarles a desarrollar su propia lista de acordes y canciones de referencia, les presento la mía, más o menos en el orden en que la fui desarrollando a lo largo de los años y, por brevedad, sin hacer distinciones entre acordes mayores o menores:

  • G: Revolution (The Cult), Always on my mind (Elvis Presley)
  • D: The End (The Doors), Vencedores vencidos (Los Redondos)
  • C: Playas oscuras (Los Visitantes), Sheena is a punk rocker (The Ramones)
  • E: Born to be wild (Steppenwolf)
    • Una de las primeras notas que empecé a reconocer por separado, de tanto afinar la guitarra. Pero la reconozco mucho mejor desde haberle aplicado la técnica.
  • F♯ / G♭: Cemetery gates (Pantera).
    • Lo empecé a reconocer antes que a otros acordes más comunes, por encontrarlo muy característico (y tocar esta canción hasta el hartazgo)
  • B: Soul on fire (Danzig)
  • A: Blitzkrieg bop (The Ramones), Psycho killer (Talking heads)
    • Reconocía este acorde intuitivamente, pero recién desde que apliqué la técnica de mantener canciones de referencia en la cabeza, es que lo reconozco con muchísima más certeza.
  • F: What a wonderful world (The Ramones), Smells like teen spirit (Nirvana)
    • Uno de los últimos que incorporé de forma “absoluta”. Antes, para silbar o cantar F, partía de E (imaginando que estaba afinando) y subía medio tono: demasiado esfuerzo y poca certeza.

Para los casos más comunes tengo algunas otras canciones en mi archivo mental, que uso como “segunda opinión”. Pero A♯, C♯, D♯ o G♯ me resultaron “las figuritas difíciles”. Es muy raro que tengan en una canción el lugar central que suelen tener C, A, G, E o D. Así que me resultó bastante difícil encontrar siquiera una primera opinión. Por lo que, de momento, no tengo ni de cerca la solidez, certeza y rapidez de identificación que tengo con los demás.

El primer lugar de esta vitrina vacía me lo completó Caetano Veloso, que puede componer con cualquier armonía, instrumento o cosa que más o menos suene:

  • C♯ (D♭): O Estrangeiro (Caetano Veloso)
    • Es una canción con mucha fuerza y que expresa muy bien el acorde. Por lo que creo que, aunque encuentre otras canciones que me ayuden, ésta será para este caso mi primera opinión.

Para el resto, me viene ayudando el disco Danzig IV: está todo bajado medio tono. ¿Se acuerdan cuando les contaba de cómo complican los discos que no están en una afinación estándar, haciendo que las notas que creemos tener ubicadas, no se correspondan con lo que suena y tenemos grabado en la cabeza? Éste es uno de esos discos.

Una vez que reconocí el problema, pude aprovecharlo para llenar estos huecos. Para asentar la memoria auditiva, pasé a tocar estas canciones como se escuchan, pero empleando la afinación estándar. O sea que en lugar de tocar B afinando medio tono abajo, toco B♭ sin cambiar la afincación. Para formar una memoria auditiva sólida, lo que uno toca tiene que corresponderse con lo que uno escucha, porque en nuestra memoria incorporamos las dos cosas (y si no coinciden, vamos a terminar un tanto mareados).

Aún así, no resulta una referencia muy sólida. Pero es un disco que conozco de memoria y en orden de temas. Por lo que lo claro que lo tengo grabado en la cabeza, de alguna manera compensa las desventajas. Seguramente, con el tiempo encontraré referencias mejores. Mientras tanto, me vengo manejando con esto:

  • B♭ (A♯): Mysterious ways (U2), Brand new god (Danzig)
  • E♭ (D♯): Little whip (Danzig)
  • A♭ (G♯): Until you call on the dark (Danzig)
    • El riff expresa sólo una octava. Recién más adelante (algunos compases antes de que entre la voz) aparece un guitarrazo expresando el acorde.

Ventajas de la Técnica Bustelo para desarrollar el oído absoluto

Cuando hace mucho tiempo quise empezar a asentar mi percepción auditiva, encontré que mucha gente había desarrollado técnicas para ello.

La razón por la que terminé desarrollando la mía, es porque encontraba que esas técnicas pertenecían a alguna de estas dos categorías: las que me sonaban a curro (”Desarrolle su oído absoluto! Sea un gran músico y gane $$$! Llame ya!”), o las que me parecían terriblemente aburridas.

Las primeras, desde luego, no me interesaban. En cuanto a las segundas, tengo un gran respeto por los músicos e investigadores que las desarrollaron, pero la principal razón por la que empecé a tocar la guitarrita de chiquito y a ponerle ganas de adolescente, es porque era divertido. Nunca me interesó formarme como músico profesional (y, desde luego, nunca lo logré).

El solfeo, por ejemplo, es tan divertido como memorizar las tablas. Si la base de la memoria auditiva es la repetición, el solfeo parece un enfoque eficiente. El problema es que el objetivo de los que emprendemos la música de forma no profesional, no es dominar las notas, ni mucho menos la Música con mayúsculas. Es dominar las canciones. Estamos cubiertos tocando de oído y entendiendo lo suficiente de armonía como para defendernos. Las notas, sueltas, no nos dicen nada, no tienen sentido. Poder silbar un F♯ y que el afinador demuestre que le pegamos, no nos sirve para nada más que para entretener a los amigos por un par de minutos ;-)

La “técnica Bustelo” no les ofrece el camino más corto para desarrollar el oído. Probablemente, tampoco el mejor. Se limita a proponer un camino digerible y entretenido, y que puede darles mucho más que una habilidad de dudosa utilildad. Capaz logren reconocer, no sé, tres o cuatro notas en lugar de las 12 que tiene la escala. Pero estoy seguro de que en el proceso, van a aprender muchas cosas muchísimo mas interesantes.

Santiago Bustelo
http://www.bustelo.com.ar

« Home / Indice de Artículos | 5 comentarios »
Compartir: facebook Share/Save/Bookmark Otros

5 comentarios

  1. melina comenta:

    NO CACHE UNA GOMA,PERO SUENA INTERESANTE…
    Ahora que me acuerdo…yo solia cantar en una banda que hacia covers de Nightwish, pero nunca entendí un pepino de lo que hablaban entre si los dos violeros…a lo mejor estaban puteandome delante mio yo ni enterada….8! solo me quedo en dando vueltas algo sobre el fa sostenido!!!

    mmmm ya sé…cita con el neurologo…..

  2. Hernan Beati comenta:

    Alucinante!! Me hace acordar a lo que escribía Daniel Curto en la Cantarock hace unos 25 añitos, me lo leía con la avidez de estar leyendo un secreto del oficio solo para iniciados, y aunque después no lo pusiera en práctica jamás por vagancia pura, solo el leer el proceso e imaginarlo, ya era un placer por sí mismo. Lo mismo me pasa con esto, la idea es buenísima!! ¿Cuándo sale el “Método Bustelo para desarrollar el oído absoluto, gane $$$ y llame ya!”. :-)

  3. gran tema comenta:

    Con este método solo reconocés la tónica del acorde?

    Para mí el problema mayor es identificar (no se como se dice) la variedad de acorde (si es menor, dim, 7) y si tiene inversiones, y en que parte de la guitarra lo está tocando el tipo.

    Por otro lado siempre me intrigó el fetiche con la afinación perfecta en 440 cuando se trata de guitarras, bajos o voz que pueden afinarse en forma continua (obviamente dentro de un limite de ponele 1/2 octava) . Que problema hay en afinar todo en 420 (y de paso ayudar al cantante que justo hoy no llega al agudo) ? solo los que tienen oido absoluto se darían cuenta…

  4. Santiago Bustelo comenta:

    Si bien lo que en el artículo hago foco es el reconocimiento de tonos, identificar si son mayores, menores, etc, es un resultado casi inevitable del proceso y previo a las primeras certezas sobre los tonos.

    Dado que en la guitarra se puede tocar exactamente la misma nota en distintas ubicaciones, no es posible sacar de oído en qué posición se está tocando. Ahí se trata de busca la forma más razonable para interpretar según los acordes que vienen antes y después, sin tener que injertarse manos y dedos adicionales ;-)

  5. Santiago Bustelo comenta:

    Como toda convención, la afinación 440 es arbitraria. El valor que tienen las convenciones es facilitar la colaboración. Llamar “La” al 420 es como llamar “blanco” al gris clarito. También podés llamar al 440 “carlitos”. Mientras no intentes tocar con otros, no hay problema…

Dejar un comentario :: Trackback URL

XHTML: Pueden usar estos tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Los comentarios son moderados, lo que puede demorar su publicación una vez enviados. ¡Mandarlos más de una vez es inútil! La casa se reserva el derecho de admisión y todo eso.

Blog

Artículos

1998-2012, Santiago Bustelo // Licencia Creative Commons Atribución-No Comercial 2.5 Argentina
Permitida y promovida la reproducción total o parcial sin fines de lucro, mencionando URL ("www.bustelo.com.ar").

Feeds: RSS de artículos | RSS de comentarios | Basado en WordPress