Momentos BAFICI: la desolación ante la pantalla (de la laptop)
April 30th, 2010Y se fue el BAFICI nomás. Me quedan en el recuerdo un montón de fotogramas idénticos uno detrás de otro: para las pelis buenas no me daban los horarios o no había entradas. Y una experiencia que inspirará un estreno de la próxima temporada, basado en un caso real:
Santiago es diseñador de interacción. Promediando el BAFICI se le ocurre sacar entradas por Internet. Se encuentra entonces en el único sitio que las ofrece. El sitio presenta un interminable listado de películas por fecha, en donde aparecen rigurosamente por orden de fecha y hora todas las funciones desde el primer día, incluyendo las de toda la semana anterior. El pasado está allí para ser admirado, reconocido y scrolleado, nada más puede hacerse con él.
Se dilatan las pupilas del protagonista. Por su expresión, sabemos que intuye que esto no será un hecho aislado, no. Es la antesala de lo que vendrá.
Después de un largo scroll (cosa que a la cámara le lleva ocho minutos retratar en toda su gloria, en un homenaje al cine ruso independiente de la década del no me acuerdo porque me quedé dormido frente a la pantalla), hace click en una película.
Momentos de tensión. Vemos al protagonista preguntándose por qué para sacar una entrada, es obligatorio ingresar más información que para sacar el registro de conducir. Se resigna y completa una parva de información que, sospecha, será ignorada en el mejor de los casos, y empleada para inundarlo de promociones en el peor. Hace click en el botón “Continuar”. Nada podría haberlo preparado para lo que está a punto de ver. Nada.
La música incidental clava un acorde. Luego otro, disonante. Una ráfaga de notas, como una interrogación. El sonido de una aplanadora aplastando un pato. Dos patos. La calle sembrada de patos. El horror.

¿¿Qué cornos significa CARACTERES INVALIDOS EN TRACK 2?? ¿Dónde queda el TRACK 2? ¿Por qué hay gente que tiene tan poco amor?
Nuestro protagonista repasa el extenso formulario y considera los campos uno por uno. Cualquiera puede ser el misterioso TRACK 2. Pone ceros adelante de las unidades porque sabe que hay programadores que creen que donde pueden entrar dos dígitos, siempre deben entrar dos dígitos, ni uno más ni uno menos, con precisión soviética. Remueve acentos porque sabe que hay programadores que tienen mala ortografía y quieren imponerla al resto de los mortales. Hace click en “continuar” y…

…confirma la hipótesis de la ortografía. “Oden” Creada. Sí señor. Y decir eso poniendo mayúsculas de cualquier manera, además, requiere de un llamado de atención. Precioso. Corte. Corren los títulos, córtense las venas pero traten de no salpicar al pochoclo de su vecino, a menos que haya pedido salado.
La película que acabo de relatar dura dos horas y cuarto. No se la pierdan en el BAFICI 2011.
Santiago Bustelo
http://www.bustelo.com.ar
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